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Las monedas de estrella

Las monedas de estrella

Erase una vez una niña muy pobre que había quedado huérfana de padre y madre. La niña no tenía donde vivir, no tenía ropa para vestirse y no tenía nada que comer, salvo la limosna que le daba alguna persona compasiva que se cruzaba a su paso de vez en cuando.

Un buen día una viejecita, sintiendo lastima por ella, le dio un mendrugo de pan. La pobre niña, que ya no tenía familiares en ese pueblo, decidió cambiar de sitio para buscarse la vida. La niña, a pesar de su desgracia, no se sentía sola y tenía fe en que Dios la ayudaría, así que cogió su pedazo de pan y caminó hacia otro lugar donde vivir.

Andando iba, cuando se cruzó con un hombre muy pobre, que al ver el mendrugo de pan le dijo: “Buena muchacha, me estoy muriendo de hambre.Ten piedad y dame un pedazo de pan”. La niña le dio su trozo de pan y continuó su camino.

Unos metros más adelante, la jovencita se encontró con un niño que lloraba. El pequeño estaba muerto de frio. La niña para reducir su llanto y su frio, se quitó el pañuelo que llevaba en la cabeza y se lo cedió al chiquillo.

A su paso, también se encontró con otros niños. A una niña que estaba tiritando le entregó su chaquetita, y a otra que tampoco tenía ropa, le dio su falda. Al caer la noche, un último niño le pidió su camisa y ella se la dio pensando que nadie la vería desnuda en la madrugada. Así quedó en medio del bosque. De repente, miró al cielo y empezó a ver como caían un montón de estrellas. Cuando se acercó a cogerlas, las estrellas se habían convertido en monedas de oro y ya no estaba desnuda, tenía puesta una camisa de hilo. La muchacha recogió todas las monedas y nunca más pasó penurias y continuó ayudando a todo aquel que se cruzaba a su paso. 

 

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